miércoles, 29 de febrero de 2012

Pido perdón a mi perro

Por confinarlo conmigo  a este departamento sin patio, sin más viento que ese atrevido fugaz  que a veces  entra por las rejas.

Por impedirle que salga a cazar al nudista de la escalera.

Por las horas que pasa solo porque  hay que trabajar, y  luego olvidarse del trabajo.
Por encerrarlo en el cuarto hasta que pase el pánico de las visitas o la hora de visita.


Perdón Mick perdón porque ya no bailo nuestra  Seis de la Mañana  ni Vamos a portarnos mal
Porque aquel que te hace bien lamentablemente me hace mucho mal  y a la hora de escoger  prima mi animal instinto de supervivencia.

Perdón por la oficina que traigo a casa hasta en domingo, por el absurdo de darlo todo si en un zas me patean como ocurre con otros de tu especie.

Perdón por huir de la tristeza, de la soledad y otros secuaces  en redes sociales cuando tú siempre estás listo a beberte mis lágrimas,  y a pasarme la lengua por las mejillas hasta explotarlas en risas.

Por esos minutos que vuelan siguiendo al pájaro azul en lugar de ir a  la playa a espantar gaviotas o  gallinas en el patio de mamá...

Por las tantas perras que mereces y no tienes.

Porque sin pedirlo te tocó ser amado
                                                        por mí.


    Perdón extra, perdón Mick Lanita porque sigo malgastando nuestro tiempo; por escribir algo que no vas a leer...si tu lenguaje es superior.